Un Sistema de Calidad tiene sus bases en la Política de la Empresa y en los Objetivos de la misma, pero no aquella política en la que su gramática es agradable a todos los lectores, ni tampoco aquella que cabe perfectamente en un cuadro dorado para poder ser “colgada” en la recepción de nuestra compañía.
Cuando alguien visita un lugar en el cual espera adquirir un bien o recibir un servicio realmente pocas veces leemos la misión y visión de la empresa, en cambio sentimos lo que en ese lugar sucede.
Es simple: observamos la forma en la que somos atendidos y nos agrada cuando el tiempo que invertimos dio frutos reflejados en soluciones. Un Sistema de Calidad es la implementación de métodos administrativos que nos ayudarán a vender de la mejor manera un servicio o producto. Estos conjuntos de funciones se establecen para mantener una serie de estándares a lo largo del tiempo y al mismo tiempo ayudan a facilitar la mejora continua.
Encontrar el sistema adecuado para nuestra compañía no significa copiar un libro de ISO o establecer una serie de actividades extras que simulen que estamos "haciendo algo; el sistema por el contrario nos debe guiar paso a paso de manera clara y sencilla a lograr nuestros objetivos.
Algunas reglas básicas en un sistema de calidad
* La Calidad no se incrementa ni se mejora agregando actividades a nuestro sistema actual.
* La implementación de un Sistema Administrativo de Calidad debe tener costo cero.
* Buscar soluciones con sentido común: el sentido común ‘ilumina” el acto del sentido externo y lo hace consciente en cada parte de nuestros procesos.
* Generar un producto o servicio de alta Calidad no significa encarecerlo.
* Atender al cliente todo el tiempo y usar sus quejas como nuestra mejor herramienta de mejora continua.